Fotografía de Johnny Cano
He estado pensando en Nélida. Intento recordarla. Su imagen se atraviesa en el horizonte pero no logro precisarla. Su figura se descubre en un vago recuerdo gris de calles grises: el cielo gris por encima de la ventana gris por la que miran sus ojos grises. La niña gris.
No sé qué habrá sido de ella, la eterna vecina de la Casa Blanca, la de los ojos tristes, la sonrisa pequeña y los cordones gruesos. Nélida no habla, no murmura, ella es una fotografía en blanco y negro acomodada en la memoria. Una imagen inmutable que a veces me asalta el pensamiento cuando me pongo a recordar. Nélida es una escala de grises sentada en la ventana, una sombra parada en la acera… una silueta corriendo bajo el sol. Nélida es de viento, de algodón, Nélida Nostalgia y de cartón.
A los recuerdos de Nélida los embriaga el silencio. Sólo suena en la distancia mi voz gritando por entre las verjas ¡Neeeeeliiiiiidaaaaaaaaa!, como si me estuvieran apretando el estómago, ¡Neeeeliiiidaaaaaaaaaaaa!, y Nélida aparece en su ventana, sonríe y desaparece. Pasan unos instantes y pienso que sus padres no la dejaron salir. En el fondo el sonido del viento, tal vez el tic-tac de un reloj. La puerta se abre. Sus zapatos saltan como en una rayuela imaginaria, 1-2-3 y sus ojos miran calle arriba, 4-5-6 calle abajo, 7-8-9. No hay carros. Nélida corre. Nélida aparece en mi puerta. En mi vida. 10.
Si alguien la conoce dígale que la recuerdo. Se llama Nélida y tiene los ojos grises. Vivió en la casita blanca que aún está en pie al frente de la casa de mi tías, y sólo tiene una ventana. Se fue creyendo que yo iba a ser médica. Se fue olvidando sus zapatos rotos, su delantal a cuadros, el frío corredor de su casa. Yo le decía que cuando grande quería ser «doctora como mi papá», y jugábamos al médico y ella siempre era la paciente y yo le daba agua en gotitas para que se pusiera bien de sus males inventados. Si la ven díganle que ya soy grande, que ya amarro mis cordones y que no me gusta la guanábana. ¡Díganle que no soy doctora! que no soy lo que quise ser. Díganle que crecí, que ya soy otra, otra que no es lo que quiso, sino lo que quiere ser.
Nélida gris, se van como vos. Los días grises, grises como vos.

Algo no me cuadra…
¿Será una acusada esdrújula que viajó con brújula?
Algo no me cuadra…
¿Serás quien pienso que sos?
Valentina…Que hermosuraaaaaa👏👏👏
No fuiste médico, como el inolvidable Doctor Gustavo Bustamante, pero confío en que eres muy feliz, con lo que decidiste ser…y ya eres mi escritora favorita.
Este cuento sin duda, es un viaje al pasado, un reencuentro con la infancia y con una amiguita muy recordada y guardada por siempre en el corazón.
Gracias , gracias, gracias, mi Valentina, hermosa, por el regalo de tus recuerdos, por tu amistad y gracias a la vida, por volverte a encontrar.
Te quiere y te recuerda con mucho cariño, tu eterna amiga, Nélida