Ricardo tiene pocos años pero una sonrisa inmensa. Sus manos hacen pan. Tiene los ojos brillantes y un lente que le sobresale por entre las pupilas. De Richi se sabe que es fotógrafo, filósofo y antopólogo, que le gustan las puestas de sol y que por entre los libros de una Fiesta, hace de las suyas. Aún no comprendo cómo tanta delicadeza y tanto esmero, pueden hornear los mejores panes del occidente del Valle de Aburrá, y a su vez capturar el instante de la muerte y la despedida.
En este sitio sus fotografías acompañan el texto:
De cómo mi padre me enseñó a escribir
Lo pueden encontrar en @camarografía

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