Tengo 14 años y ganas de no hablar con nadie. Hay temporadas en las que prefiero quedarme quietecita mirando por la ventana. Absorta y en otro mundo. Soy invisible. Cuando...
La Lámpara Era una lámpara, y como toda lámpara -para que suene bien al leerla-, estaba fundida. Literalmente apagada, colgando sin vida desde un clavito vertical que la sostenía en...
A las Lauras del mundo hay que agradecerles por la risa. Por los dientes y la lengua. Por las palabras. Hay que agradecerles por la cintura y las piernas llenas...
Marcos odiaba el silencio. Aún más el de las madrugadas. Sin abrir los ojos, sabía que algo escondían esas montañas escarpadas que lo vigilaban tras la ventana de su cuarto....
Fotografía de Johnny Cano He estado pensando en Nelida. Intento recordarla. Su imagen se atraviesa en el horizonte pero no logro precisarla. Su figura se descubre en un vago recuerdo...
El timbre de la puerta la despertó. Era Darío, quien con sus inmensos ojos miel le dijo «que yo te invito a un concurso de aviones de papel». Alejandra, en...
Alonso El sonido de la puerta al cerrarse fue como un click que le cegó el cerebro. Bebió un sorbo del whisky que sostenía en la mano. El hielo sumergido...
Fotografía gracias a Johnny Cano Inspirado en el texto «Caracas sin agua» de Gabriel García Márquez 6 junio de 1958 La Mariposa amaneció sin agua. Cuando abrí los ojos sentí...
El día que incendiamos La Universidad, Lucho cargó toda la mañana dos botellas de plástico (sin etiqueta) llenas de gasolina. Mientras el líquido caía sobre las hojas con los nombres...
Tiene los ojos cansados de tanto soñar. Un pantalón desecho y una camisa a cuadros, combinan con una maraña ámbar almendrada que retoña en su cabeza. El rostro es perfecto,...
Cierro los ojos porque duele. Trato de no decir nada. De quedarme quietecita y apretar fuerte los dientes para no suspirar. Los labios se me separan un poco pero sé...
“Para vos”… para que cuando llegue cielo arriba me tomés de la mano...“E-li-sa”... y me susurres al oído que es “Para vos Elisa, para vos”.
“Me gustan las flores, sobre todo cuando son amarillas y llueven de los árboles, las sombrillas de colores y el cielo cuando atardece… “, suspiro y un, “…como azul petróleo”...
¿En qué momento opté por quedarme enclavada, mirando como los pajaritos vuelan por encima de mi cabeza, mientras yo tengo que rendirle cuentas a los que dicen que me quieren?
Como no confiaba en su sonrisa, prefirió doblarla por la mitad y guardarla en el bolsillo. Pensaba en ella más de lo habitual e inventaba en el horizonte el momento...
