Declaro el 17 de febrero de todos mis años como el día de las mujeres… de mis mujeres.
De mis niñas. Ellas. Un día para las madres y su maravilla. Para las amigas, las vírgenes, las jóvenes, las interiores, las histéricas, gritonas y estudiosas. Para las científicas y astronautas. Un día para las que se casaron, para las que se fueron, para las que llegaron y lloran todos los días. Para las rudas, las astutas, las líderes y monjas. El día de todas las mujeres que somos en una misma.
Hoy hace 10 años nacía Eva. La Valentina de otros tiempos dijo que ella nacía, y algo dentro de ella (dentro de mí) se moría.
No tengo claro lo que murió por dentro. Sólo que nació.

Recuerdo cuando nación Juanita, sí Juanita Rayuela, la que por tantos años me dio nombre.
Juana nació en la línea B del metro. Así como nacieron los ojos de Ángel y Elena.
A Juanita la maté mientras pasaba por debajo de la puerta de mi biblioteca.
Un día para celebrar la maravilla de ser quién somos. Y yo que no lucho por nada ni por nadie, hoy me declaro Valiente, con miedo e ingenua. Sí, Valiente enamoradiza. Valiente sumisa. Una Valiente que todo le acontece.

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