Portada » Los mil demonios

Los mil demonios

Hoy aprendí que a las palomas, como a los recuerdos, no hay por qué coserlas con fuerza al cuello. Basta con untarles un poco de colbón bajo la lengua y ellas solitas encuentran el camino de regreso a casa.

Otras Publicaciones

Post navigation

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *