Portada » Tus calles no van a ninguna parte

Tus calles no van a ninguna parte

—Igual… pensé que no ibas a volver y ahora que te veo creo que nunca regresaste… ¿volviste al fin otra vez?

—Pretendo volver con todo, volver a casa, a mis campos, mis calles y a vos. Pero…

—… Me quedé colgada en ese «pero» que no suena en mis oídos sino que lo siento más arriba del pecho, ¿pero qué? a la final tus calles nunca llevan a ninguna parte, te quedaste engarzado en los mástiles de aquellos que guiaron tu camino en las noches en las que no hice más que esperarte, ¿pero qué vos? Decime.

—Mirá que en vos habita algo diferente, otro «yo» que es sólo tuyo. Ese yo que se ha quedado en tierra, esa imagen rodeada de un escenario de antes de abandonarme, para llegar a ti como este extraño que te habla con las claves del ayer… es hoy que sientes el pasado en tu pecho.

—Me quedé enclavada en un pasado que sé que nunca va a volver, eso lo tengo claro, y aquí me tenés: tejida con los hilos de los recuerdos que construimos alguna vez. No sé de qué estoy hecha, pero sé que estoy trenzada con esa sustancia amarga y gelatinosa con que se tejen los sueños. ¿Acaso no querrás vos destejerme ahora?

—Quiero volver. Necesito que abras de par en par las celosías que ocultan este volver, este extraño que quiere volver a ser en ti lo que siempre soñaste. Vivir untado de vos, de ese vibrar continuo que me aproxima incluso a pensar en otras formas.

Otras Publicaciones

Post navigation

1 Comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *