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Carta para una señorita voladora

¿Sabía usted que una ensalada de pétalos con un poquito de aceite de oliva y linaza… es buena para la memoria?

A veces la cabeza esconde las cosas y las guarda en cajoncitos secretos, para que uno de vez en cuando juegue a las escondidas. Hace falta en el nuevo mundo la costumbre de jugar con uno mismo.

Ahora, que es menos que mañana y un tanto más que ayer, estoy jugando a ser escritora de mentiras. Esto lo hago con el fin de aflorar sentimientos, pero pasarlos desprevenidos al papel en forma de juego, de Rayuela.

A usted china, desearle una sobredosis de mariposas y muchos dolores de estómago a causa del buen amor. Muchas risas escandalosas de esas que espantan palomas, pero que no las mata (porque vos ya no necesitas de palomas muertas).

Por favor pensá en los apodos de los profesores que dan clase, para que sonrias un ratico y te acordes de mi. Yo que despierto el lado malvado y bufón de vos. Queridisima señorita, cuidemos nuestra bolita de cristal, que nosotras tenemos derecho a nuestro mundo de óleo y de elefantes rosados.

Tomate la receta para la memoria, y así podás recordar que de vos y él sólo debe saber la luna. Recordá que tu historia ahora no es un sueño, y por eso no es bueno que ande revoloteando entre muchas bocas.

Te espero en unos meses para una existensiada casi añeja, para que dibujemos nuestro cine de colores y para comparar cuál de las dos está más grilla.

Gracias por todo el tiempo,
el café,
el brillo labial,
el chicle,
vos.

Fichina Gippie

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