Estudiamos juntas. La universidad nos permitió unirnos en medio de palabras inventadas y fantasías juveniles. Pauli patinaba, vivía con su hermano en un barrio cerca donde ahora hice mi hogar, y de vez en cuando nos encontrábamos tomando tinto y hablando de los amores que nos hacían soñar. Pauli se fue a otras tierras a buscar su destino. Hoy nos encontramos de tanto en vez para preguntarnos por nuestra vida y abrazarnos en la distancia. De ella conservo algunas cartas, y el grato recuerdo de su amistad sincera y dulce. Sus lágrimas en medio del bosque, sus historias y su profundo amor por la vida. En este blog hay algunas de sus cartas. Sus palabras se quedaron para siempre, y entonces, hace parte de este pedacito del mundo.
Algunas de sus cartas y dibujos están disponibles en:

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